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Matías i Torres
Las Machuqueras

Debes probarlo si quieres saborear un listán diferente (sabiendo que lo diferente no siempre satisface a todos)…
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Matías i Torres
diego

Un vino con alma que ha cautivado al mercado nacional e internacional y que casi no se ve por Canarias. Sencillo aromáticamente…
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Matías i Torres
negramoll

La variedad más común en los tintos palmeros, úlimamente su falta de color ha pasado de ser un problema a una virtud…
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Matías i Torres
malvasía dulce

Una joya que refleja la gran herencia de Juan Matías, en una elaboración que busca respetar su estilo muy tradicional…
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Si los vinos de esta bodega están sorprendiendo por su originalidad, realizar una visita y conocer sus instalaciones es algo que marca y deja un recuerdo aún más indeleble. Victoria Torres Pecis ha tomado el relevo a su padre Matías en una actividad tradicionalmente de hombres, que se remonta cinco generaciones en su familia. Su abuelo José, el bisabuelo Juan –que asumió la tarea, pero en realidad quien había heredado fue una hermana– y su tatarabuelo Luciano ya se habían dedicado antes a elaborar vino.

El viejo edificio de la bodega, en Fuencaliente.
Convertirse en bodeguera era algo que no entraba en sus planes hace pocos años, pero de ayudar a sus padres pasó “engancharse” hasta que “un día hace, cuatro años y pico le digo a mi padre: ‘qué, ¿hacemos vino?’ y ya está”. La diferencia es que su padre y su abuelo combinaban este trabajo con la agricultura (plátanos y cochinilla). Ella se lo ha planteado como una dedicación profesional exclusiva.

Entre las curiosidades y atractivos de la bodega están los dos lagares de madera de tea que tiene. Dos auténticas joyas etnográficas ¡que nunca han dejado de utilizar!

La bodeguera catando vinos con el equipo de trabajo de “100 vinos imprescindibles”.
Entre las curiosidades y atractivos de la bodega están los dos lagares de madera de tea que tiene. Dos auténticas joyas etnográficas ¡que nunca han dejado de utilizar! El primer lagar “está aquí desde finales del siglo XIX”, nos cuenta. “Se ha utilizado cada año desde entonces, que es la manera de conservarlo, obviamente”. Durante los dos últimos años han recuperado, además, la prensada tradicional pese a que disponen de prensa neumática “para no perder el conocimiento” de esa labor, ya que el lagar sólo se usaba últimamente para macerar la uva negramoll para el tinto y la malvasía para el vino naturalmente dulce. El otro lagar, a muy pocos metros del primero, también es de madera de tea y lo compró su abuelo a mediados del siglo XX en Breña Baja, al hacer una ampliación de la bodega, después de haber adquirido más hectáreas de viñedo y necesitar “otra máquina para procesar toda la uva”. Un lagar, por cierto, que “se supone el más grande de la isla”.

Para Victoria elaborar vino –y ella tiene una gama relativamente variada– no es tanto planificación como el deseo de experimentar en un proceso de aprendizaje sin fin

Para Victoria elaborar vino –y ella tiene una gama relativamente variada– no es tanto planificación como el deseo de experimentar en un proceso de aprendizaje sin fin, “Les sorprendería mucho lo poco que planifico. El blanco de la variedad diego empecé a hacerlo el año 2013 porque un señor de casi 70 años y otro mucho más joven que se incorpora a la viticultura (¡cosa poco frecuente!) me dicen ‘¿te interesa trabajar esta variedad, te gustaría ver nuestra parcela y cómo estamos trabajando?’ Me gustó y les compré la uva”. Y así le ha pasado con el malvasía seco (“tenía muchas ganas de ver cómo me quedaba, porque es una uva con mucho potencial”) o con el tinto tradicional (“buscando un camino porque lo hago muy tradicional: pisando la uva en el lagar, por tanto con maceración muy oxidativa y buscando fórmulas: por ejemplo, vinificando por separado según las zonas de la isla de donde procede la uva negramoll y la uva listán negro y luego decido lo que hago”).

Sus vinos no sólo son personales dentro de la botella, también por fuera, pues decora e incluso dibuja (¡y borda sobre el papel!) ella misma algunas de las etiquetas.

Sala de barricas, que incluye (al fondo) una con capacidad para 7.000 litros (ya en desuso).

Victoria E. Torres Pecis
Calle Ciudad Real s/n, Los Canarios, 38740 Fuencaliente (La Palma), Islas Canarias (España)

Móvil: (34) 617 967 499
Correo electrónico: bodega@matiasitorres.com
Página web: www.matiasitorres.com


● Capacidad: 34.000 litros.
● Producción media: 12.000 botellas/año.

♠ Visitas concertadas previamente.

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