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● «Para descubrir cuáles son esos vinos que se producen en el archipiélago canario, qué bodegas los elaboran, qué paisajes los definen y qué tradición los convierte en originales, los tres autores de este libro hemos recorrido las Islas de este a oeste el verano de 2014»


INTRODUCCIÓN
El increíble (pero cierto) mundo del vino en Canarias
Por YURI MILLARES
Coautor y editor de ‘100 vinos imprescindibles de Canarias’

En las islas Canarias podemos encontrar en la actualidad desde la más tradicional de las bodegas a la más avanzada tecnológicamente –si las comparamos con otras de España o del mundo–, en ambos casos elaborando vinos con dos características que los convierten en muy atractivos: son originales y de calidad. No en vano, en este archipiélago se lleva elaborando vino desde el siglo XV, cuando los primeros colonos que vinieron a establecerse tras la Conquista por la Corona de Castilla trajeron sus vides, para plantarlas aquí. Y ahí tenemos otras dos señas de identidad que añadir: variedades únicas en el mundo y una tradición muy singular con diferentes tipos de cultivo. Los colonos se hicieron isleños de un territorio de paisajes muy variados y tuvieron que adaptar sus viñas a un paisaje de cenizas volcánicas, de brumas y calimas, de laderas muy pronunciadas y pequeños llanos, a gran altura o cerca de la costa. Y en cada zona o comarca aplicaron técnicas de cultivo diferentes.

Para descubrir cuáles son esos vinos que se producen en el archipiélago canario, qué bodegas los elaboran, qué paisajes los definen y qué tradición los convierte en originales, los tres autores de este libro hemos recorrido las Islas de este a oeste el verano de 2014, siguiendo la pista a unas vendimias que comienzan en julio en Lanzarote y terminan, entrado ya el otoño, en La Palma. Con la experiencia y conocimiento, tras veinte años recorriendo los campos de estas mismas islas y sus bodegas, de quien firma los textos; con el afinado olfato y conocimiento enológico de quien ha catado los vinos que aquí presentamos; con la mirada de un fotógrafo de raza que convierte sus instantáneas en obras de arte, hemos buscado cien referencias para integrar este volumen. Aquí y por primera vez, se ofrece lo más destacado de la vinicultura canaria desde un punto de vista diferente: el de la singularidad de un territorio único en el mundo por su localización, su paisaje y su clima, con unos vinos de variedades también únicas en el mundo.

No hemos elegido los cien vinos para una guía de los mejores, en donde aparecen los que han alcanzado la puntuación más alta, porque ni siquiera los puntuamos y esto no es exactamente una guía. Es un libro en el que buscamos dar a conocer y poner en valor unos vinos singulares y con tradición, representativos de las distintas islas del archipiélago.

Cuando decimos “con tradición” hablamos de mucho más que unas familias que, de generación en generación, han desarrollado un modo de vida y de trabajo vinculado a la viña. También significa que son vinos con historia, que han viajado por el mundo dándose a conocer y formando parte de la Historia con mayúsculas a lo largo de los siglos (y no vamos a extendernos en la tantas veces citada presencia de los Canary wines en algunas cortes europeas durante el siglo XVI, o en la literatura de autores como William Shakespeare en Enrique IV o Walter Scott en Ivanhoe). Porque hemos podido confirmar otras cosas realmente apasionantes, con nuevos y documentados datos de los que nos habló alguien con quien nos cruzamos en este periplo en busca de cien vinos: Carlos Cólogan. Investigador y escritor, nos dio detalles de cómo los vinos canarios ayudaron a financiar la guerra de independencia de las treces colonias americanas contra Inglaterra. Porque entre los Padres Fundadores de los Estados Unidos estaban el político y científico Benjamin Franklin y el financiero Robert Morris, que tenían estrechas –y clandestinas– relaciones con una familia de origen irlandés que en el siglo XVIII exportaba vino canario a Europa y América desde el Puerto de la Orotava (Tenerife): los hermanos Tomás y Juan Cólogan.

Y cuando decimos “unas uvas únicas en el mundo”, es porque al gran número de variedades que hay en Canarias es fruto de siglos de llegada de colonos, cada cual con su vid procedente de muy distintos lugares. ¿Y por qué son únicas? Porque en el siglo XIX una plaga –la filoxera– se extendió por toda Europa procedente de Estados Unidos y arrasó con los cultivos de viña, que hubo que arrancar y provocó la desaparición de muchas variedades que sólo sobrevivieron en Canarias, algunas aún de origen desconocido. Recientes investigaciones para identificar el ADN de estas variedades han dado como resultado la identificación de ¡82 variedades distintas de uva! El bodeguero, investigador y pionero en la vinificación en Canarias con monovarietales tradicionales Juan Jesús Méndez nos ha confirmado, por ejemplo, que “lo que llamamos en Canarias malvasía volcánica y malvasía aromática, ¡en realidad son 21 variedades distintas! Porque una variedad es distinta por convenio internacional cuando, como mínimo, tres microsatélites salen diferentes en el ADN”, precisa.

Y es así como ha encontrado, por ejemplo, una variedad de malvasía que existe sólo en una finca de La Geria (Lanzarote): “Imagínate el potencial que tiene eso, una variedad que no existe en ningún otro sitio del mundo, sólo en esa finca”.
Más aún, ya podemos decir que sí hay una variedad de uva que es autóctona de Canarias, que no llegó de fuera: la malvasía volcánica de Lanzarote. “Es un cruce que ocurrió aquí en las islas. Cuando analizamos el ADN te sale una secuencia que es malvasía de La Palma y la secuencia siguiente de su ADN es marmajuelo”, explica Méndez. Y no será la última novedad, pues la investigación con las variedades de uva existentes aquí seguro que traerá más sorpresas y noticias.

De momento, el lector podrá encontrar aquí 42 bodegas y 100 vinos con los que descubrir el increíble mundo del vino de Canarias.

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(Prólogo de José Peñín)